arq. Diego Solsona
Programa de necesidades
Se trata de
una vivienda unifamiliar que debía cumplir con un programa ágil con
posibilidades de crecimiento de la familia y expansible en la superficie ya construida
en esta etapa, con una gran flexibilidad de uso. Y un presupuesto acotado.
Se planteó
en PB un Living de vistas, pasante, comedor cocina integrados, recepción en doble altura con
techo de vidrio, que articula todos los ambientes internos y verticales e
incorpora al exterior a la casa.
En la P.
Alta se ubicaron: el dormitorio con un amplio vestidor y baño, los dormitorios
del futuro niño / huéspedes, el módulo de baño compartido, de uso simultáneo, y
“Playroom” que con su cúpula de cañón
corrido, permitirá la futura expansión...
Este
ambiente, dialoga en forma perpendicular
con el espacio luz y vacio.
El “puente
de vidrio”, que reafirma la idea de uso flexible y fluidez.
En el 3er.
Nivel se ubicó la terraza accesible, pensada como un ambiente de vistas,
expansión y privacidad. Se ubican, el lavadero y sala de maquinas sin interrumpir
estos usos.
El medio
Las
normativas existentes en Nordelta con respecto a la altura, nos creó ciertos
desafíos que fueron recreados con la cúpula de radio 3m., en un futuro “habitable”;
y la terraza que es espacio en el exterior.
El usuario
Esta
vivienda articulada y su expresividad cumplieron con las exigencias del
comitente: un matrimonio joven, creativo, dinámico, con ideas claras y gran
participación en la toma de decisiones; una compleja logística para la
coordinación de todas las ideas.
El proyecto
De casas bajas,
nuevas y de estilos repetidos y “anticuados “con predominancia del verde y el
agua. Esta casa priorizó las transparencias estratégicas. Es decir la vista y
el asoleamiento de cada ventana, su relación con las casas vecinas y el cielo.
Una volumétrica
plástica audaz y armonizada que en las vistas de recorrido y las diversidades
de estilos y formas, conforma una imagen sólida de una estética que representa
a la función, la flexibilidad del estilo moderno, en forma plástica.
Entonces
vemos que aparecen fachadas quebradas “invitando “que pase el sol; rajas laterales y muros calados que “espían”
el exterior; techos y puentes de vidrio que se abren al cielo y grandes
ventanales que se integran con los patios, balcones y terrazas al jardín.
La casa es
de una volumetría compleja, que dialoga con el exterior y con sí misma. La
fachada no es una sola, va girando alrededor de la casa mostrando sus
diferentes caras, mientras el interior es el mismo espacio, intimo, calido,
expectante y fluido.
En el
frente predomina la masa, que se perfora lo indispensable y mediante un juego
de equilibrios nos muestra la entrada, que luego se hace transparente hacia el
fondo y arriba.
Atrás el
juego de volúmenes blancos crea un patio interior, que está “adentro y fuera”.
El deck unifica y es nexo entre la transición del patio propio el jardín, y el verde.




